Decía un locutor radiofónico que configura una parte de mi memoria y de recuerdos, que el tiempo es el impasible juez que coloca a cada uno en su sitio (esto o más o menos esto quería decir).
Hablaba antes en otro post de las oportunidades que surgen en momentos de crisis; pero se ve que en ciertos lugares, en ciertos fortines amigo/familiares las circustancias los han juzgado, los han dado sentencia, los han sentenciado. Pero lo lamentable es que el auto no los haya obligado a marcharse, a irse, a ventilar el olor a podrido y a maquillaje caducado.
Llamese plan o maquillaje, lejos de ser insinuante y provocador, ha sido comprado ya de antemano y a sapiencia mezquina caducado, muy caducado, coger un maquillaje hecho a medida para que reorganice lo que yo quiero y como yo quiera, a mi confección y no adaptada a las verdaderas necesidades.
Hablaba tiempo atrás de cuando hay abundancia todo sale por inercia, cuando todo esta mal es dónde los que saben se deberían abrir paso, el trabajo salía antes por volumen, por cantidad de gente, ahora cuando no hay gente suficiente y nadie sabe hacerlo, vienen las penas y los lloros, cuando debern venir los que entienden y saben.
Creemos muchas veces que la gestión es hacer unos horarios, unos listados, unos presupuestos y punto; podría definir lo que es la gestión, los cursos de 40 horas ayudan y simplifican o clarifican ideas (menos es más), pero la necesidad real pasa por conocer todos los factores y no de manera superficial, sino de una manera profunda y concienzuda, masters, cursos de postgrado, licenciaturas, diplomaturas, complementos de formacion homologados y no los probablemente y futuribles homologables. Cursos que den la configuración necesaria para transformar las caducas raices, troncos y ramas de sistemas más que demostrados; por el transcurso del tiempo, no funcionan.
Ejemplos, muchos:. “Dedicado a algunos de mis lectores causantes y no salvantes”
